Los que nos dedicamos al SEO mantenemos una relación de amor y odio con Google. Amor porque nos gusta este trabajo, y odio porque vemos a diario como hay páginas web “chusqueras” que posicionan muy arriba y otras, aparentemente curradas, están en un agujero negro del que son incapaces de salir.
Para las del agujero hay solución: aprender cómo hacer una auditoría SEO. Lo inexplicable casi siempre tiene explicación.
¿No me crees? Veámoslo de otra manera. Visualiza un Seat Panda de 1982. Recién pintado. Impecable por dentro y por fuera.
Te lo compras porque te recuerda a la época de Naranjito. Parece que vas montado en el coche de los Picapiedra, pero a ti te mola la sensación. En el kilómetro 17 de vuestro enamoramiento, empieza a echar mucho humo blanco. Se para. Te quema. Un follón.
¿Cuál es el problema? El primero es que te has comprado un coche de 1982 en el año 2025 (y no eres mecánico). El segundo es que por fuera estaba todo en orden y por dentro daba auténtica pena.
A muchas páginas web les pasa eso. A simple vista están muy bien, pero cuando empiezas a rascar descubres los problemas. La auditoría SEO sirve para detectar errores y proponer soluciones. De soluciones hablaremos mucho en esta guía.
Descubrirás:
- La mejor herramienta gratuita para hacer una auditoría SEO.
- Un punto que debes comprobar sí o sí en la auditoría y que la mayoría omite (paso 7).
- Si estás en una de estas tres situaciones, necesitas una auditoría SEO profesional (último punto de esta guía).
¿Qué es una auditoría SEO?
Una auditoría SEO es un análisis completo de una web para comprobar qué está fallando y cómo puedes implementar mejoras para subir posiciones en Google. Se trata de un análisis profundo en el que deben revisarse todos los elementos que influyen en el posicionamiento orgánico, porque sólo así es posible obtener soluciones.
Dentro de una auditoría SEO se revisan tres pilares fundamentales:
- SEO técnico: Se compruebas parámetros como la velocidad de carga, la indexación, la estructura de URLs, los errores 404 o el robots.txt, entre otros.
- SEO on-page: En este apartado se pone la lupa en el contenido, analizando la estrategia de creación de contenido, la calidad de los artículos, las palabras clave utilizadas, el enlazado interno, etc.
- SEO off-page: Consiste en revisar lo que sucede fuera de la web. Se revisan los enlaces de otras páginas web (backlinks), las menciones, la autoridad del dominio o el impacto en redes sociales.
Herramientas para hacer una auditoría SEO
Hay cientos de herramientas para hacer una auditoría SEO. La clave está en elegir las imprescindibles para obtener resultados precisos. Aquí tienes las mejores:
Herramientas SEO gratuitas
No las infravalores porque son importantes y tienen mucho que ofrecer a la hora de hacer una buena auditoría SEO.
- Google Search Console: Sirve para comprobar qué indexa Google, cuáles son los errores que ha detectado el buscador y observar el rendimiento de las distintas URLs, entre otros parámetros.
- Google Analytics: Esta herramienta proporciona datos precisos sobre el comportamiento de los usuarios dentro de la web. Sirve para completar el análisis del contenido y desarrollar estrategias para atraer más tráfico orgánico.
- Google PageSpeed Insights: La mejor herramienta para medir la velocidad de carga de la página web.
- Screaming Frog (versión gratuita): Esta herramienta SEO es de pago, pero tiene una versión que permite rastrear hasta 500 URLs sin coste. Imprescindible para hacer un rastreo de la web y detectar errores técnicos.
Además, puedes usar el propio Google para realizar búsquedas y afinar el análisis del contenido y de la competencia.
Herramientas SEO de pago
Hay tantas opciones de pago y tantos intereses en el sector que resulta complicado separar la paja del grano. Con estas opciones no te equivocarás.
- Ahrefs o Semrush: Las dos grandes herramientas SEO del sector. Son necesarias para analizar backlinks, palabras clave y el comportamiento de la competencia.
- Screaming Frog (versión de pago): Si la web que vas a analizar tiene más de 500 URLs necesitarás la licencia de pago de esta herramienta. Es imprescindible para realizar un análisis riguroso, por tanto, merece la pena tenerla.
- SurferSEO: Pensada para optimizar el contenido. El auditor le sacará provecho a la herramienta “AI Detector” (para comprobar si el contenido ha sido generado por Inteligencia Artificial) y “Topical Maps” para comprobar si la estrategia de contenido tiene zonas mejorables.
- SE ranking: Genial para la detección de errores técnicos, análisis de velocidad, problemas de indexación, enlaces rotos y optimización onpage para mejorar el rendimiento de tu web.
Llegados a este punto, es posible que te hagas la siguiente pregunta:
¿Necesitas herramientas de pago para hacer una auditoría SEO?
Respuesta corta: depende. Si vas a auditar una página de 100 URLs, puedes hacer la auditoría completa sin recurrir a las opciones de pago. Donde no lleguen las opciones gratuitas llegará tu ingenio, tu experiencia como auditor SEO y las horas adicionales que tendrás que dedicar al análisis.
Ahora bien, cuando quieras auditar una página web de mayor tamaño no te quedará otra que tirar de una o varias herramientas de pago.
No existe la “herramienta universal”. Todas ellas se complementan. Necesitarás Ahrefs para una tarea, SEMrush para otra y Screaming Frog para cerrar el análisis.
Por lo general, si quieres hacer una auditoría SEO completa y rigurosa tendrás que pagar al menos una suscripción. ¿Cuál? Si tuviera que elegir una única herramienta, me inclinaría por Screaming Frog por todo el potencial que ofrece.
Importante: Hacer una auditoría SEO no consiste en añadir la URL en una herramienta de pago y sacar un informe. Eso es engañar al cliente (si te lo ha encargado un cliente) o a ti mismo. La herramientas son ayudas. La clave del análisis está en la experiencia y el buen ojo del auditor. De momento, las máquinas son incapaces de igualar eso.
Cómo hacer una auditoría SEO paso a paso
1. Verifica la indexación
Empieza por lo básico. Google es una gigantesca base de datos con millones de páginas indexadas. Una especie de almacén en el que se guardan todos los contenidos que en un nivel posterior serán clasificados para mostrárselos al usuario.
¿Qué debes revisar en este primer punto?
- Los errores de indexación.
- Las razones por las que Google no ha indexado.
Primero. Para comprobar los errores accede a Google Search Console. Esta herramienta gratuita es imprescindible para completar el análisis. Una vez dentro, observa un apartado llamado “Indexación” donde tienes tres secciones: “Páginas”, “Sitemaps” y “Retirada de URLs”.
Pincha en “Páginas” y desplázate hacia abajado hasta llegar a la sección titulada “¿Por qué hay páginas que no se indexan?”. Si la web lleva tiempo indexada, aparecerán una serie de resultados que tendrás que revisar. Ejemplos:
- Páginas con redirección.
- Excluida por una etiqueta “noindex”.
- Bloqueada por robots.txt.
- No se ha encontrado (404).
- Rastreada: Actualmente sin indexar.
- Error de servidor.
- Duplicada: el usuario no ha indicado ninguna versión canónica.
- Rastreada: actualmente sin indexar.
- Descubierta: actualmente sin indexar.
Bien. Lo primero es no entrar en pánico. Si la página web tiene cierto tráfico habrá decenas, centenas o miles de páginas para revisar.
¿Qué necesitas comprobar?
Errores de indexación. Es decir, páginas que Google no tenga almacenadas en su base de datos y que sí deberían estar indexadas.
Dos ejemplos:
Imagina que encuentras páginas con la etiqueta “noindex” que te interesa indexar. En ese caso, lo primero es retirar la etiqueta dentro de la web (a veces la añadimos sin querer). Después, tendrás que solicitar la indexación pinchando en “Inspeccionar URL” y en “Solicitar indexación”.
Ahora supón que dentro de la sección “Rastreada: actualmente sin indexar” detectas una URL que debería estar indexada. Puede que Google la haya omitido por error, pero también es posible que haya detectado algún problema. Antes de solicitar su indexación revisa el contenido (comprueba que no esté duplicado ni generado por IA) y verifica la velocidad de carga. Si todo está en orden, solicita la indexación.
Como puedes ver, la primera tarea de la auditoría SEO no es corta ni fácil, pero sí esencial para que todo lo demás funcione.
2. Comprueba la velocidad de carga
Hay dos buenas razones para optimizar las páginas web al máximo:
- Google.
- El usuario.
Google ama las webs rápidas y odia las lentas. ¿Por qué? Cuanto más lenta sea una web, más dinero le costará al gigante americano rastrearla. Por eso nació el crawl budget, o presupuesto de rastreo, para evitar desperdiciar recursos en sitios de bajo rendimiento.
Si tienes una web lenta y poco relevante, Google no la visitará y tampoco la posicionará. Si tienes una web rápida, al menos tendrás la oportunidad de que Google la considere como relevante.
Por tanto, es imprescindible prestar atención al tiempo de carga.
Entra en Google PageSpeed Insights, prepara un listado de URLs relevantes y analízalas una a una.

¿Cómo interpretar los resultados de PageSpeed?
Google lo diferencia por colores. No necesitas ser el lápiz más afilado del estuche para comprobar el resultado a simple vista:
- Verde: muy bien.
- Naranja: regular.
- Rojo: mal.
Si ves mucho rojo, mal asunto.
Google también utiliza los números para valorar la velocidad, lo hace desde 0 hasta 100. Es como en la escuela, si estás cerca del 0 debes preocuparte.
En la parte baja tienes la sección “Diagnóstico”. Este apartado es crítico para corregir problemas de velocidad. Pero claro, Google no te va a decir paso a paso cómo solucionarlos, sino que te dará mensajes de este estilo:
- Minimiza el trabajo del hilo principal 4,3 s.
- Reduce el tiempo de ejecución de JavaScript 2,9 s.
- Reduce el impacto del código de terceros. El código de un tercero ha bloqueado el hilo principal durante 1310 ms.
Los de arriba son errores reales. ¿Cómo se solucionan? Ahí es donde entra “el ojo” y la experiencia del equipo de auditores. Porque dependerá el tipo de error y de cómo haya sido construida la página web.
Estas son algunas de las prácticas habituales para mejorar la velocidad de carga de las páginas web:
- Usar nuevos formatos de imágenes (WebP o AVIF).
- Priorizar la carga diferida cuando sea posible (lazy loading).
- Minificar y combinar CSS/JS.
- Implementar un buen sistema de caché.
- Usar una CDN para servir contenido más rápido.
- Eliminar plugins innecesarios (en el caso de WordPress).
La auditoría SEO debe detectar estos problemas en la velocidad de carga y proponer soluciones para corregirlos.
3. Revisa la arquitectura de la web
Entramos en uno de los apartados que más errores suele revelar en las páginas web, sobre todo en aquellas con un tamaño medio o grande.
La web debe ser fácil de navegar tanto para usuarios como para Google. Esta es la regla general que debes tener en mente a la hora de realizar la auditoría SEO.
A menudo, encontrarás una arquitectura web inexistente.
Imagina que una página relevante del negocio está situada a 20 clics de la página de inicio. Esto no es raro, de hecho es bastante habitual.
Y no hace falta irse hasta 20 clics para darse cuenta de que eso es un problema grave. Si una página esencial del negocio está situada a más de 2 clics, por lo general, será un gran problema por dos razones:
- Google pensará que esa página no es relevante.
- El usuario no la encontrará tan rápido como debería.
Las páginas relevantes deben ser fácil y rápidamente accesibles. A la hora de aprender cómo hacer una auditoría SEO, debes comprobar eso.
Otros aspectos importantes a revisar:
- URLs limpias y amigables.
- Enlaces internos coherentes.
- Sitemap.xml actualizado y robots.txt bien configurado.
Las incoherencias en la arquitectura SEO son frecuentes. Dentro de la auditoría SEO, este apartado debería tener un papel relevante. La razón es simple: corregir los errores en la arquitectura de la web suele devolver los resultados orgánicos que el cliente espera.
4. Analiza el SEO on-page
¿Qué debe incluir este apartado de la auditoría SEO?
La clave es que cada página esté optimizada. Esto incluye:
- Revisar si la intención de búsqueda y las palabras clave se están usando correctamente. Para ello tendrás que comprobar el título, los encabezados y el propio texto.
- Comprobar el uso de las metaetiquetas “Title” y “Meta Description”. Estos apartados son los que leerá el usuario en Google. Por tanto, debes ser atractivos para conseguir un objetivo: que hagan clic y entren en la web.
- Verificar si los encabezados (H1, H2, H3…) están bien estructurados y ordenados lógicamente.
- Analizar las imágenes. ¿Están optimizadas con etiquetas ALT? ¿Tienen un tamaño coherente y una calidad adecuada? ¿Cuentan con un “peso” excesivo? Responder a esas preguntas te ayudará a detectar si las imágenes están optimizadas o si necesitan trabajo adicional.
- Leer los textos de las páginas y los post para comprobar si tienen la suficiente calidad para posicionar. Lo más normal es que no puedas leer todos los contenidos de la web. Aquí tendrás que recurrir a tu buen ojo como auditor SEO. Elige los textos más relevantes y alguno al azar. Revisa el lenguaje, las palabras clave y las técnicas de copywriting (si las hay). A partir de ahí, completa el informe.
Dentro de la auditoría SEO, el análisis on-page puede ser sencillo (si hay pocas URLs y de alta calidad) o un auténtico suplicio (si tienes que analizar miles de URLs o de dudosa calidad).

¿Cómo organizar este análisis?
Aprende a priorizar.
Si tienes que analizar 2.500 URLs, elige una combinación representativa.
Imagina que tienes 1.000 artículos de blog divididos en 10 categorías. Podrías revisar cuatro o cinco de cada una de las categorías. Además, podrías hacer otra selección por autores en caso de que sean diferentes.
Si las otras 1.500 URLs son páginas, comprueba que hayan sido creadas con patrones coherentes.
Por ejemplo, si estás analizando una tienda online, es posible que haya cientos de categorías secundarias creadas automáticamente. Revisa si aportan suficiente valor y si deberían estar indexadas en Google.
No te dejes intimidar por el tamaño de una web. La auditoría debe completarse con inteligencia, partiendo el trabajo en secciones manejables para que todo sea simple y coherente.
5. Detecta errores técnicos
El apartado técnico de una auditoría SEO es otro de los pilares fundamentales. No importa lo bueno que sea el contenido si la web está plagada de fallos técnicos. Google los verá y penalizará a la web. Este es el motivo por el que muchas páginas crean contenido de alto valor y no ven ningún resultado.
¿Cómo localizar errores técnicos en una web?
Primero, necesitas conocer los errores más comunes relacionados con el posicionamiento orgánico en buscadores:
- Enlaces rotos: Pocas cosas generan peor experiencia para el usuario (y para Google) que hacer clic en un enlace roto. Revísalos.
- Redirecciones mal implementadas: Las páginas web que llevan tiempo indexadas suelen tener cientos o miles de redirecciones. Eso puede llevar a redirecciones 301 donde debería haber redirecciones 302 o a una cascada de redirecciones en bucle. Hay que hilar fino con esto, tendrás que afinar tu ojo como auditor SEO.
- Errores 404: Aunque no todos afectan al SEO, si hay páginas importantes dando error, estás perdiendo tráfico y autoridad. Pon la lupa en los 404 y también en los 410.
- Problemas de canonicalización: Si tienes varias versiones de una misma URL sin decirle a Google cuál es la “oficial”, te arriesgarás a un canibalismo SEO involuntario. Este apartado es importante revisarlo con cuidado, de lo contrario la pérdida de posicionamiento se hará evidente.
- Contenido duplicado: Si tienes dos o más contenidos apuntando a la misma intención de búsqueda tendrás un serio problema. Google odia el contenido duplicado. Si lo detecta, puede hacer que tu web pierda relevancia llegando, en casos extremos, a desaparecer de los resultados de búsqueda.
¿Cómo detectar estos errores?

Necesitas a Screaming Frog, la herramienta por excelencia del SEO técnico. Este programa rastreará web igual que lo haría un bot de Google y sacará los errores evidentes (y no tan evidentes).
Sigue estos pasos:
- Escanea la web poniendo la URL en el programa.
- Busca los códigos 404 y 410.
- Comprueba las redirecciones 301 y 302.
- Analiza las páginas con contenido duplicado.
- Comprueba los posibles problemas con etiquetas canonicals.
Un SEO técnico bien hecho no solo mejorará el posicionamiento, sino que también optimizará la experiencia del usuario de la web. Y si Google y tus visitantes están contentos, el tráfico y las conversiones llegarán solas.
6. Revisa los backlinks
Antiguamente, los enlaces entrantes que consiguiera una web (backlinks) determinaban el 80% del éxito en el posicionamiento. El sector del SEO más chusquero se centró en crear toneladas de enlaces de forma artificial.
¿Y qué pasó? Que ahora esas prácticas no funcionan. Es más, si creas enlaces sin sentido podrías destrozar el SEO de tu web.
Sin embargo, los enlaces entrantes de calidad siguen teniendo mucha importancia en el posicionamiento. Cuantos más sitios de calidad hablen de ti, más autoridad tendrás en los ojos de Google.
Lo que sucede es que ahora hay que hilar muy fino para diferenciar el polvo de la paja. No vale cualquier enlace. Necesitas enlaces buenos, relevantes y de fuentes confiables.
¿Cómo revisar los enlaces en una auditoría SEO?
Usa Ahrefs. También te puede servir SEMrush, pero Ahrefs suele mostrar un mayor número de enlaces. Si la web tiene muchos backlinks, puedes filtrarlos por dominio. Para separar los buenos de los malos hay que recurrir a la experiencia. Puede servirte responder a estas preguntas:
- ¿Son webs de autoridad o sitios de spam?
- ¿Los enlaces vienen de páginas relevantes para tu sector?
- ¿Tienen pinta de ser enlaces comprados?
Si detectas enlaces sospechosos, puedes proponer al propietario desautorizarlos con la herramienta de Disavow de Google para evitar que afecten a la autoridad del sitio web.
Este apartado de la auditoría SEO también puede servir para conseguir nuevos enlaces. Por ejemplo, podrías añadir un listado con enlaces interesantes que tiene la competencia y que podrías conseguir siendo un poco creativo.
Los backlinks siguen siendo uno de los factores más potentes para el SEO, pero ahora no se trata de cantidad, sino de calidad y estrategia. Unos pocos enlaces de alta calidad tendrán mayor efecto que cientos de enlaces comprados en sitios de dudosa reputación.
7. Comprueba la experiencia del usuario
Este es el paso que se suelen saltar la mayoría de las auditorías SEO.
Muchos se obsesionan con keywords, backlinks y metaetiquetas, pero se olvidan de algo básico: si la gente odia tu web, Google también la odiará.
Ese es un extremo, pero sirve para darse cuenta de la importancia que tiene la experiencia del usuario (UX) en el SEO.
El más interesado en que los usuarios disfruten en los sitios web es Google. Si detecta ese disfrute, posicionará en lo más alto, si detecta que entran y salen en segundos (alta tasa de rebote) posicionará en lo más bajo.
Así de simple. Por tanto, la auditoría SEO debería incluir un apartado específico que evalúe la experiencia del usuario en la web.
Para completarlo, puedes hacerte las siguientes preguntas:
¿El diseño es limpio y fácil de navegar?
Si el usuario tiene que hacer un máster en Harvard para encontrar lo que busca, se irá rápido y nunca volverá. El problema es que Google tiene herramientas para detectar ese comportamiento y te penalizará por ello.
La estructura debe ser clara y la navegación intuitiva.
¿La web responde rápido a las preguntas de los usuarios?
La gente llegará con dudas o con ganas de comprar. El objetivo debe ser darle lo que piden en el menor tiempo posible. En la auditoría SEO debes analizar esto y remarcarlo si crees que no se cumple.
¿El contenido es útil?
Nadie quiere leer una novela cuando busca una respuesta rápida.
A veces, como en el caso de esta guía de auditoría SEO, toca explayarse y dar explicaciones profundas. Tu papel como auditor consistirá en saber cuándo hay que dar uno u otro contenido.
Google cada vez valora más el comportamiento del usuario. Si los visitantes disfrutan en la web, navegan más tiempo y encuentran lo que buscan, estarás en el buen camino para mejorar el SEO.
¿Cuándo contratar un servicio de auditoría SEO profesional?
Ya tienes la teoría. Te he explicado cómo hacer una auditoría SEO con las mejores herramientas y los pasos detallados.
Sin embargo, hay tres situaciones típicas donde contratar un servicio de auditoría SEO profesional es la mejor elección:
- Cuando alguno de los conceptos anteriores te ha sonado a chino.
- Cuando tienes una página web grande y no quieres perder tiempo.
- Cuando necesitas una “segunda opinión”.
Seré claro y directo:
Puede que te hayan hecho una auditoría SEO antes y no hayan detectado el origen del problema. Esto es frecuente. Porque no hay dos formas exactas de hacer la auditoría y porque entra en juego la experiencia del equipo de auditores SEO.
¿Quieres que hagamos la auditoría por ti?
Pincha en el enlace de arriba. Pondremos en marcha la auditoría SEO para sacar a la luz los errores y, sobre todo, para proponerte soluciones. Sólo así (con soluciones) podrás atraer tráfico orgánico.
¿Quieres saber más?


